El secreto de las aguas cristalinas de Baleares.



Una de las características que diferencia las playas y costas de islas Baleares, de las de otra región mediterránea, es la pureza y claridad de sus aguas. No se trata de una cuestión de contaminación marina, sino de la presencia en el litoral de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera de las llamadas Praderas de Posidonia, grandes colonias de algas capaces de limpiar el agua y mantener vivo el ecosistema marino.


La presencia de la posidonia es una bendición para cualquier costa: libera grandes cantidades de oxígeno al agua, sirve de cobijo y hábitat a numerosas especies de peces, actúa como barrera natural ante la erosión de la costa moluscos y actúa como “filtro” que retiene la suciedad e impurezas del agua. Sin duda, un tesoro que debemos proteger.




La posidonia sólo crece en el Mediterráneo, pero ocupa tan sólo un pequeño porcentaje del total de la cuenca. Además de en Baleares, existen extensas praderas de estas algas en la Costa Azul francesa, en el norte de Córcega, en la costa de Liguria, Italia, en el estrecho de Messina entre Sicilia y Calabria, en el Golfo de Sirte en Túnez y en algunos puntos de la Costa Dálmata.



Pero en la actualidad son muchas las amenazas que se ciernen sobre estas maravillosas algas y muchas de estas praderas submarinas se encuentran en franca regresión. La contaminación del agua, la práctica de deportes náuticos sin control y la pesca de arrastre son las principales causas de la lenta desaparición de la posidonia. También se suman a la lista de enemigos de la posidonia algunas especies invasoras, en concreto ciertas algas tropicales que han proliferado en el Mediterráneo a causa del aumento de la temperatura del mar en las últimas décadas.

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